Residencia Fiscal

Residencia Fiscal · Colaborar

Colaborar con el proyecto

La residencia fiscal se decide en los tribunales de cada país y la pregunta es la misma en todos: qué prueba acepta un juez. Lo que cambia es el articulado y quién lo interpreta, así que este proyecto se nutre de la contribución de expertos en fiscalidad y tributación internacional que conocen la jurisprudencia de su jurisdicción.

España es hoy el único país con fuentes delimitadas —106 sentencias del Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional, 2015-2025— y una muestra estructurada de cinco. No porque el proyecto sea español, sino porque decidir qué resoluciones importan, qué criterios del art. 9 LIRPF se aplican y cómo se clasifica la prueba exige criterio jurídico-tributario. El pipeline es agnóstico del país; el criterio, no.

Empieza por aquí

No hace falta saber programar: lo que falta es criterio jurídico, no código. Tampoco hace falta aportarlo todo —señalar cuál es la fuente oficial de tu jurisdicción ya mueve el proyecto—, pero sí conocer la materia: esto no lo puede cerrar un aficionado.

Qué necesita un país nuevo

Tres cosas. Rara vez las aporta una sola persona.

  1. Una fuente pública oficial — el buscador de jurisprudencia del país y sus condiciones de reutilización. Sin una licencia clara, el corpus no se publica. Los documentos deben llevar capa de texto: no hay OCR, así que un PDF escaneado hoy no se procesa.
  2. El precepto que decide la residencia — el equivalente al art. 9 LIRPF español en la normativa nacional, con su texto oficial, y el artículo de desempate de sus convenios de doble imposición.
  3. Un especialista que lo valide — la estructura jurídica propuesta por el agente puede equivocarse. Un profesional del derecho tributario de esa jurisdicción debe comprobar que dice lo que dice la resolución.

Quién puede colaborar

El cuello de botella no es técnico: es saber qué resolución importa y por qué. Estos son los perfiles profesionales que mueven la aguja.

  • Abogados y asesores fiscales

    Revisar que el análisis dice lo que dice la resolución, y señalar qué criterio pesa de verdad ante sus tribunales frente al que solo figura en la ley.

  • Académicos e investigadores de fiscalidad internacional

    Delimitar qué preceptos y qué convenios deciden la residencia en su jurisdicción, y en qué punto está la doctrina.

  • Documentalistas y bibliotecarios jurídicos

    Localizar y catalogar las resoluciones en el buscador oficial. Es la parte que más tiempo consume y la que menos se ofrece nadie a hacer.

  • Traductores jurídicos

    Adaptar la terminología del análisis a la del país sin falsear el concepto. Hoy el schema está en español y eso limita a las jurisdicciones no hispanohablantes.

  • Economistas y peritos

    Valorar la prueba económica —centro de intereses económicos, vínculos patrimoniales—, que es donde se decide buena parte de los litigios.

  • Desarrolladores y científicos de datos

    Pipeline, recuperación y frontend. Es lo único que ya existe, así que aquí la aportación es mejorar, no arrancar.

Lo que no hace falta aportar

  • El pipeline de análisis, agnóstico del país.
  • La verificación de cada cita contra el documento de origen.
  • El schema de criterios, categorías de prueba y resultado.
  • La web, el buscador conversacional y su despliegue.

Reglas que no se negocian

Valen para cualquier corpus, no solo para el español.

El texto de una resolución no se reescribe. Ni se corrige, ni se completa, ni se parafrasea. Puede formatearse, pero una cita solo se publica desde una subcadena exacta del texto extraído del documento oficial. Toda corrección o interpretación vive en metadatos separados.

Cada corpus está aislado del resto. Una consulta sobre un país no puede devolver una cita de otro, y hay tests que lo comprueban.

Nada se publica sin la validación de un especialista. La propuesta jurídica del agente no sustituye a un profesional de la materia; sin su validación, el corpus se queda sin aprobar. Es la razón por la que hoy hay un solo país y no veinte a medias.

Qué pasa cuando propones un país

Se responde en la propia issue y lo primero que se acuerda es la fuente y sus condiciones de reutilización, antes de mover ningún documento. El criterio para arrancar el siguiente país es simple y no es el orden de llegada: el primero que reúna una fuente reutilizable y un revisor comprometido.

Este proyecto lo mantiene una persona en su tiempo libre, así que no hay plazos prometidos. Una propuesta sin revisor puede quedarse abierta mucho tiempo, y decirlo es más honesto que dar una fecha que no se va a cumplir.

Países con ruta reservada

Estos 33 países ya tienen su página preparada, aunque todavía sin corpus. La invitación no se limita a ellos: cualquier jurisdicción puede entrar, tenga ruta o no, si cuenta con profesionales que la respalden.